Conoce el Síndrome de Asperger


EL SÍNDROME DE ASPERGER ES UN TRASTORNO GENERALIZADO DEL DESARROLLO, QUE TIENE LOS

SIGUIENTES SÍNTOMAS:

– Dificultad en la interacción con otras personas
– Comunicación verbal limitada
– Déficit en la comunicación no verbal
– Intereses restringidos y absorbentes
– Patrones de comportamiento estereotipados
– Problemas de motricidad

Las personas que lo padecen poseen una apariencia común, presentando un nivel de inteligencia media o incluso superior .

Sería un error pensar que todas las personas con Síndrome de Asperger se parecen entre sí. Cada una es diferente, presentando no todos los rasgos, sino una combinación de algunas de las siguientes:


Estrategias Generales de Intervención

 

1) Empleo de apoyos visuales en cualquier proceso de enseñanza.

      Las personas con SA destacan por ser buenos “pensadores “. Procesan, comprenden y asimilan mejor la información que se les presenta de manera visual. Por ello es importante emplear apoyos visuales en cualquier situación de enseñanza, aprendizaje académico o de habilidades de la vida diaria, como listas, pictogramas, horarios, etc., que les faciliten la comprensión.

2) Asegurar un ambiente estable y predecible, evitando cambios inesperados.

      Las dificultades para enfrentarse a situaciones nuevas y la falta de estrategias para adaptarse a cambios ambientales exigen asegurar ciertos niveles de estructura y predictibilidad ambiental, anticipando cambios en las rutinas diarias, respetando algunas de las rutinas propias de la persona, etc.

3) Favorecer la generalización de los aprendizajes.

      Las dificultades de generalización que presentan estas personas plantea la necesidad de establecer programas explícitos que permitan transferir los aprendizajes realizados en contextos educativos concretos a situaciones naturales y asegurar, en la medida que se pueda, que los programas educativos se llevan a cabo en los contextos más naturales posibles.

4) Asegurar pautas de aprendizaje sin errores.

      Las personas con S.A, sobre durante la etapa escolar, suelen mostrar bajos niveles de tolerancia a la frustración, y esto, unido a las actitudes perfeccionistas, puede llevar a enfados y conductas disruptivas cuando no consiguen el resultado adecuado en una tarea. Para evitar estas situaciones y favorecer la motivación hacia el aprendizaje es fundamental ofrecer todas las ayudas necesarias para garantizar el éxito en la tarea e ir desvaneciendo poco a poco las ayudas ofrecidas.

5) Descomponer las tareas en pasos más pequeños.

      Las limitaciones en las funciones ejecutivas obstaculizan el rendimiento en las personas con S. A. durante la ejecución de tareas largas y complicadas. Para compensar estas limitaciones y facilitarles la tarea, es importante descomponerla en pasos pequeños y secuenciados.

6) Ofrecer oportunidades de hacer elecciones.

      .Suelen mostrar serias dificultades para tomar decisiones, por eso, desde que son pequeños, se deben ofrecer oportunidades para realizar elecciones (inicialmente presentando solo dos posibles alternativas a elegir) para que puedan adquirir capacidades de autodeterminación y autodirección.

7) Ayudar a organizar su tiempo libre, evitando la inactividad o la dedicación excesiva a sus intereses especiales.

8) Enseñar de manera explícita habilidades y competencias que por lo general no suelen requerir una enseñanza formal y estructurada.

      Con las personas con SA no se puede dar nada por supuesto. Habilidades como saber interpretar una mirada, ajustar el tono de voz para enfatizar el mensaje que queremos transmitir, respetar turnos conversacionales durante los intercambios lingüísticos, etc., van a requerir una enseñanza explícita y la elaboración de programas educativos específicos.

9) Priorizar objetivos relacionados con los rasgos nucleares del Síndrome de Asperger.

      Es decir, con las dificultades de relación social, limitación en las competencias de comunicación y marcada inflexibilidad mental y comportamental.

10) Incluir los temas de interés para motivar su aprendizaje de nuevos contenidos.

11) Prestar atención a los indicadores emocionales, intentando prevenir posibles alteraciones en el estado de ánimo.

12) Evitar en lo posible la crítica y el castigo, y sustituirlos por el refuerzo positivo, el halago y el premio.

13) Una vez establecidas las rutinas y llegado a un cierto punto de avance, trabajar , con asesoramiento profesional si es posible, en el entrenamiento de la flexibilidad.